La lluvia en mis huesos se alzan en derredor de mis latidos mientras transito en las calles del café que bebo día a día, ese café amargo, amargo como vos, se mete por mis arterias para calcinarme la vida. Quisiera absorberte en calidad de café a fin de tener la oportunidad de vomitarte, sacarte, extirparte a modo de un coágulo y dejarte reposando en alguna camilla de quirófano, así no tengas más latidos, ruidos tuyos que se mezclan con los míos, ruidos-latidos que hacen estremecer mis huesos, canción nauseabunda que habita en mi ser y me obliga a ingresar con una tijera por mis oídos para no escucharte más, siento sangre, siento vida.
Volviendo al café: bebo mi sangre, bebo mi vida en un suntuoso pocillo.
Adriana Comán.

Esta hermoso el Micro-cuento,es muy profundo de esos que me gustan a mi. Te felicito , es bella la metáfora.
ResponderEliminarGracias Paola! Este micro nació de una construcción de a dos personas. Un miembro del taller debía construir en base al recurso poético que se le pedía y ,otro asistente, escribía con el recurso que le tocaba.
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