Desde el arroyo,
de las profundidades oceánicas
el viento se mece en detrimento
de las pupilas insertas en tu carpa.
Éste, tu hábitat, siempre allí
con el pellejo de sus vigilias
invade la legión tortuosa
de tus magnolias en abril.
El verde refugio junto al blanco para si
desgarra la fiebre bestial
de un mismo silencio.
Dema Cruz.
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