Reposo sobre el esqueleto de plástico,
tiendo mi cuerpo,
fumo un cigarrillo,
suspiro...
... Sonrío,
lloro,
te recuerdo,
me hundo en tu mirada,
en tus palabras,
en las horas compartidas,
en la nada misma,
en un más allá que no nos pertenece.
Reposo,
escucho el viento,
la tarde que cae y acompaño con un vaso de cerveza,
única certeza,
única verdad,
al lado del azúcar está la sal.
Mauricio González Faila
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