En el cuerpo escoltado
Desnucado de ciudades cóleras
Invaden los seres, caminantes de las sobras.
Se ha tensado el silencio de mayo
En los albergues de sus desidias
Alimentan sus barrigas negligentes
De golondrinas bostezadas.
Mundo, bendice los oleajes de sus residuos
En los hígados digestivos de sus pufos
Acecha la inopia..
Son soldados homicidas
Que tras las rejas disputan
La sangre vegetativa
En el acero de las aspas del pueblo.
Dema Cruz

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