miércoles, 9 de enero de 2013

Automatización, desautomatización. Cómo Hidratarse


¿Cuántas veces sentimos que pareciera imposible revertir el estado de caos en el que nos encontramos luego de tamaño trabajo físico?
Cada etapa placentera deja secuelas nefastas en los músculos sobre exigidos y para volver a la normalidad es necesario tomar algunos recaudos, por ejemplo: hidratar nuevamente el organismo. Para eso, podemos preparar una infusión, esta tiene que estar caliente, pero no al extremo de causar llagas en la lengua, paladar y/o tráquea. Debe tener la cantidad justa de azúcar como para dar al cuerpo la energía que necesita en caso de que el trabajo físico pase a un segundo round, en lo posible tiene que estar hecho de hiervas que mantengan un sabor fresco en la boca para que si se diera una siguiente contienda, podamos hacer uso de la saliva sin temor a olores indeseados. Hay quienes necesitan brebajes fríos, estos también ayudan a la hora de reponer energía, el macho en variadas ocasiones se inclina por una bebida alcohólica, no destilada, de sabor amargo que se fabrica con granos de cebada u otros cereales cuyo almidón es fermentado en agua con levadura y frecuentemente aromatizado con lúpulo, entre otras plantas, lo importante en estos casos es no abusar del consumo de dicha sustancia porque lejos de preparar al cuerpo para un nuevo placentero tormento físico lo que podría hacer es inducir al cerebro a un coma alcohólico y que ocasionaría que su acompañante sienta que la tan necesaria etapa de hidratación haya sido sólo un impasse innecesario que produjo una distracción suficiente como para acabar con la batalla corporal que libera las endorfinas necesarias para un buen descanso posterior.
Si se cree que se pueda correr este último riesgo se recomienda hidratar las células con el líquido que se obtiene de la canilla más cercana.

Autora: Diana Beláustegui. 



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